EL CIENTÍFICO COLOMBIANO Fernando Trujillo.
Papá de Sofía Trujillo en Vueltacanela
EL CIENTÍFICO COLOMBIANO Fernando Trujillo, director de la Fundación Omacha, recibió la semana pasada en Inglaterra los premios Whitley y Whitley de Oro por sus proyectos de cuidado de delfines en el Orinoco y el Amazonas.
CAMBIO: ¿Qué lo llevó a preocuparse por los delfines?
FERNANDO TRUJILLO: Desde hace 20 años tenía una fijación por trabajar con depredadores marinos, pero mis profesores de Biología Marina me dijeron que en Colombia no había delfines ni tiburones. En 1985 me topé con Jacques Cousteau y me contó que en el Amazonas había delfines. Desde ahí comenzó mi trabajo con ellos, un poco en contra de la corriente.
En un país con tantos líos, ¿cómo lograr que la gente se interese por los delfines?
No estoy salvando a los delfines porque sean bonitos, sino porque hay toda una problemática social a su alrededor. En el Amazonas, por ejemplo, hay problemas de contaminación y con las pesquerías. Por eso el lío no es que los delfines estén en peligro, sino lo que implica esa situación para el medio ambiente que nos involucra a todos.
¿Los delfines sí son tan inteligentes como los pintan?
Que salten por un aro no demuestra su inteligencia, sino su entrenamiento. Pero su capacidad de adaptación sí es impresionante. En los años 70, por ejemplo, cuando aparecieron las redes para pescar muchos delfines murieron en ellas. Ahora además de evitarlas las aprovechan para obtener alimentos.
¿En que va a invertir el dinero del premio?
En desarrollar proyectos productivos en las zonas del Orinoco y Amazonas. Quiero crear programas para favorecer a los pescadores, a los artesanos, incluso para capacitar a los guías de turismo. Todo con el fin de encontrar un balance entre el ser humano y el medio ambiente.
¿Qué le dijo la princesa Ana cuando le entregó el premio?
Que le alegraba que siguiera así de terco en el cuidado de los delfines.
¿Le gustaría reencarnar en un delfín?
Claro que sí, llevaría una vida más fácil de la que tengo ahora.