La oxitocina, una hormona sintetizada por el hipotálamo, la glándula cerebral que además controla reacciones biológicas como el miedo o el hambre, y que también se segrega durante el parto (ayuda en la expulsión del bebé), es la principal responsable de que se enamoren del pequeño, ese ser indefenso que acaba de nacer.
¡Aquí estoy!
A diferencia de otras crías, tu hijo viene preparado con capacidades (reconoce la voz de mamá y de papá, siente hambre o sueño) más no con habilidades; por ejemplo, para aprender a caminar requiere de todo un año (los elefantes caminan a las dos horas de nacer y los perros a las tres semanas), y pasa por varias etapas: mantener la cabeza erguida, rodar, reptar, sentarse, gatear, trepar, caminar con ayuda y caminar solo. Lo mismo sucede con otras habilidades, que también debe desarrollarlas, para que día tras días logre su independencia.
El hecho de que todo bebé necesite ser alimentado, bañado, abrigado, arrullado, estimulado, etc., es lo que nos hace verlo indefenso. ¡Y llega indefenso!, así lo confirma la psicóloga clínica infantil y del desarrollo Cecilia Zuleta, “porque requiere a su lado de un cuidador permanente y significativo, que le cubra sus necesidades físicas y emocionales”. Entonces, ¿quiénes mejor que los nuevos mamá y papá, para cuidar al recién nacido?
Un lenguaje sin palabras…
Esta es la comunicación que permite conocer y entender al pequeño. Mediante movimientos, gestos, risas o llantos, podrán interpretar su comportamiento, lo que está sintiendo o pidiendo (auque a veces tome tiempo leer ese comportamiento como lenguaje); “es sorprendente cómo las mamás y los papás llegan a darle diferentes significados al llanto de su bebé y reconocen cuál es el de hambre, sueño, dolor, frío, calor, soledad, estrés”, afirma Cecilia Zuleta.Cuando los padres logran esa comunicación, y además se sienten reconocidos por su pequeño, se fortalece el vínculo y el compromiso de cuidar al bebé. No hay nada más gratificante que ver responder a nuestro hijo cuando lo acariciamos, arrullamos, amamantamos; o cómo voltea su carita, para localizarnos cuando hablamos. Estos pequeños ‘premios’ hacen que las tareas de la paternidad, así sean desgastantes, estresantes y de tiempo completo, sean también gratificantes y más llevaderas. Además, a medida que se fortalece esa comunicación, favorecemos el desarrollo emocional y este a su vez facilitara el desarrollo de las demás áreas si papá y mamá responden a una sonrisa eso bebé activa inmediatamente todos sus sentidos y su tono muscular para responder de vuelta. El bebé no sólo se desarrolla físicamente sino que también tiene un crecimiento emocional. Es el caso de las caricias, cuanto más lo alces (hasta que cumpla su primer año no lo vas a malcriar), lo acaricies y le digas “te quiero”, el pequeño se hará más inteligencia, será más seguro y fortalecerás su sistema inmunitario.
El instinto de cuidarlo, ¿existe?
Sí. Según Cecilia Zuleta: “las mamás y los papás tienen instinto maternal y paternal, pero en aspectos primarios como la protección, para garantizar la supervivencia de la ‘cría’. Lo que si no traen programado, es la posibilidad de hacer un buen vínculo con el recién nacido o el querer permanecer junto a el”.Al ser humanos y capaces de racionalizar, un padre o una madre, al conocer a su bebé, pueden quererlo o rechazarlo. ¿Por qué?
La psicóloga explica que tiene que ver con las expectativas; por ejemplo, los padres siempre esperan que su hijo nazca sano, que se parezca a ellos, que venga completico, que sea niño o niña, o que sus ojos sean de un color determinado; se crea un imaginario, y cuando el recién nacido no los cumple, puede haber un impacto, que es pasajero, o un rechazo como tal (“yo no quiero a ese bebé”). El rehusarse a cuidar del pequeño se presenta, con mayor frecuencia, cuando nace con defectos o discapacidades o porque no es del sexo que querían. O CUANDO HAY UNA SITUACIÓN ECONÓMICA.
La depresión posparto y lo difícil que pueda resultar para los padres la crianza, también influyen. En estos casos, no siempre se rechaza al pequeño; pero el estrés que se genera en el hogar, hace que se complique cuidarlo. Por eso, Cecilia Zuleta aconseja: “en la medida que hemos aprendido y entendido más sobre primera infancia, maternidad y paternidad, se puede asegurar que para que un papá y una mamá cumplan mejor con su función, hay que acompañarlos y darles recursos. La compañía de la que hablo no necesariamente tiene que ser la de un profesional; a veces, la suegra, la mamá o una amiga , son de gran ayuda en esos momentos en los que los recién estrenados padres desconocen ¿cómo bañar al bebé?, ¿cómo iniciar la lactancia?, ¿cómo curarle el ombligo?. Y un buen recurso son los cursos psicoprofilácticos. Para una mamá o un papá saber qué hacer, los libera un poco de LAS TENSIONES”.Un consejo: para crear y fortalecer el vínculo materno o paterno-filial desde el primer día, es fundamental que en la sala de partos exista entre los padres y el recién nacido un contacto visual, piel a piel… (¿Aún eres de los papás que prefiere comerse las uñas en la sala de espera, que entrar a ver el nacimiento de tu hijo?), para que se conozcan y se establezca entre todos una gran historia de amor.
Destacados:
Desde el primer día, el bebé se comunica permanentemente. Tómense el tiempo para conocerlo; así lograrán interpretar sus gestos, su llanto y su risa. Su comportamiento como su lenguaje.
El síndrome de ‘couvade’ afecta del 11% al 97% de los hombres. Por lo tanto, es más útil decir que casi todos los futuros papás podrían presentar algunos de sus síntomas.
La falta de cariño y de cuidados afecta el desarrollo físico y psicológico del bebé. El amor de mamá y papá, durante los tres primeros años, es indispensable para la formación de patrones cerebrales vinculados con el manejo del estrés y las relaciones sociales.
Recuadro:
Síndrome de ‘Couvade’
El instinto que desarrolla una madre para proteger y cuidar de su hijo se presenta desde la gestación. Actitudes como mejorar la alimentación, ir a los controles médicos, descansar, asistir al curso psicoprofiláctico… son muestra de la necesidad que siente de cuidarse para brindarle bienestar a su bebé. Sin embargo, no sólo la mujer se prepara para ser madre, el hombre también se prepara para ser padre. Se ha demostrado que durante el primer y tercer trimestre de embarazo de su pareja, presenta cambios hormonales muy importantes (por ejemplo, aumento de prolactina y cortisol), que lo llevan a proteger a su ‘cría’. Entonces, el futuro papá se ve afectado por síntomas propios del embarazo: siente náuseas, se engorda, se le mancha la piel, se cansa; tiene antojos o vómitos, cambios de humor, calambres en las piernas, y hasta dolores abdominales similares a las contracciones uterinas. A esta revolución se le conoce como síndrome de Couvade (proviene del francés ‘couver’, que significa incubar o criar), y afecta a uno de cada cuatro futuros papás.
Recuadro:
¿El instinto materno es más fuerte que el paterno?
Ninguno es más fuerte, son distintos porque cumplen funciones diferentes. Antes se pensaba que la crianza de los hijos era tarea exclusiva de la madre, ya que el padre era ‘menos importante’ durante el embarazo, el parto y los primeros meses del bebé. Ahora esta situación ha venido cambiando y cuidar al bebé es un trabajo de los dos; por eso, no es extraño ver a un papá cambiando pañales o alimentando al pequeño. Este comportamiento de la sociedad actual ha ayudado a eliminar los estereotipos y amplía la percepción del bebé (“el estilo de mamá es diferente al de papá”). Lo importante es que tanto el padre como la madre confíen en sí mismos al estar con el pequeño, así aflorará el instinto que los guiará y adquirirán la práctica para sentirse más seguros. El bebé no necesita unos cuidadores perfectos, sino unos padres dedicados a él.
Recuadro:
Estrategias para crear un mejor vínculo
. Tanto el padre como la madre deben alzar, besar y acariciar al bebé, ya que el recién nacido sólo reconoce a las personas que mantienen una relación cercana con él.
. Acércale tu cara. Tu bebé sólo te podrá observar si estás a unos 20 ó 25 cm.
. Cuando el bebé llore no lo dejes solo, además de ser su forma de comunicación, le sirve para descargar sus emociones y tensiones y necesita de tu compañía.
. Háblale mucho. El bebé reconoce tu voz y lo atrae poderosamente. Además, fomentas su lenguaje y su desarrollo intelectual y social.
. Míralo a los ojos. Lograrás una mejor comunicación con el bebé.
. Créale rutinas. Así sabrás anticiparte a sus deseos.
. Convierte las tomas en un momento especial. El vínculo que cree contigo, le ayudará a construir sus futuras relaciones.
.CUANDO CONSULTEN CONFIEN EN SU CRITERIO Y EN LA INFORMACION QUE PROPORCIONAN. NADIE, NI LOS PROFESIONALES, CONOCEN TANTO AL BEBE COMO USTEDES
Curiosidades:
. En el momento que el hombre se convierte en papá, sus niveles de testosterona bajan y aumentan los de estradiol (hormona femenina) y los de prolactina (responsable de la lactancia). Esto permite que su competitividad y agresividad desciendan y presente un temperamento más comprensible y tierno.
. Cuando se aproxima la fecha de dar a luz, algunas mujeres experimentan el síndrome del nido, que las lleva a preparar el ambiente en el que viven para la llegada del bebé. Si lo presentas, ese fuerte deseo de preparar el hogar, hará que quieras tener todo limpio.
Asesora: Cecilia Zuleta García
Psicóloga Clínica de crianza y desarrollo infantil